Spanish Poems





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Poemas en Inglés es un blog que pretende acercar poemas de lengua inglesa al castellano
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"Por principio, toda traducción es buena. En cualquier caso, pasa con ellas lo que con las mujeres: de alguna manera son necesarias, aunque no todas son perfectas"

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"La traducción destroza el espí­ritu del idioma"

Federico García Lorca
Pablo Neruda -A una estatua de proa-
lunes, 23 de mayo de 2005
A una estatua de proa

En las arenas de Magallanes te recogimos cansada
navegante, inmóvil
bajo la tempestad que tantas veces tu pecho dulce
y doble
desafió dividiendo en sus pezones.

Te levantamos otra vez sobre los mares del Sur,
pero ahora
fuiste la pasajera de lo oscuro, de los rincones,
igual
al trigo y al metal que custodiaste
en alta mar, envuelta por la noche marina.

Hoy eres mía, diosa que el albatros gigante
rozó con su estatura extendida en el vuelo,
como un manto de música dirigida en la lluvia
por tus ciegos y errantes párpados de madera.

Rosa del mar, abeja más pura que los sueños,
almendrada mujer que desde las raíces
de una encina poblada por los cantos
te hiciste forma, fuerza de follaje con nidos,
boca de tempestades, dulzura delicada
que iría conquistando la luz con sus caderas.

Cuando ángeles y reinas que nacieron contigo
se llenaron de musgo, durmieron destinados
a la inmovilidad con un honor de muertos,
tú subiste a la proa delgada del navío
y ángel y reina y ola, temblor del mundo fuiste.
El estremecimiento de los hombres subía
hasta tu noble túnica con pechos de manzana,
mientras tus labios eran oh dulce! humedecidos
por otros besos dignos de tu boca salvaje.

Bajo la noche extraña tu cintura dejaba
caer el peso puro de la nave en las olas
cortando en la sombría magnitud un camino
de fuego derribado, de miel fosforescente.
El viento abrió en tus rizos su caja tempestuosa,
el desencadenado metal de su gemido,
y en la aurora la luz te recibió temblando
en los puertos, besando tu diadema mojada.

A veces detuviste sobre el mar tu camino
y el barco tembloroso bajó por su costado,
como una gruesa fruta que se desprende y cae,
un marinero muerto que acogieron la espuma
y el movimiento puro del tiempo y del navío.
Y sólo tú entre todos los rostros abrumados
por la amenaza, hundidos en un dolor estéril,
recibiste la sal salpicada en tu máscara,
y tus ojos guardaron las lágrimas saladas.
Más de una pobre vida resbaló por tus brazos
hacia la eternidad de las aguas mortuorias,
y el roce que te dieron los muertos y los vivos
gastó tu corazón de madera marina.

Hoy hemos recogido de la arena tu forma.
Al final, a mis ojos estabas destinada.
Duermes tal vez, dormida, tal vez has muerto,
muerta:
tu movimiento, al fin, ha olvidado el susurro
y el esplendor errante cerró su travesía.
Iras del mar, golpes del cielo han coronado
tu altanera cabeza con grietas y rupturas,
y tu rostro como una caracola reposa
con heridas que marcan tu frente balanceada.

Para mí tu belleza guarda todo el perfume,
todo el ácido errante, toda su noche oscura.
Y en tu empinado pecho de lámpara o de diosa,
torre turgente, inmóvil amor, vive la vida.
Tú navegas conmigo, recogida, hasta el día
en que dejen caer lo que soy en la espuma.


To a prow statue

From the sands of Magellan we salvaged you, exhausted
voyager, immobile
beneath the storm your sweet twofold breast so many times
defied dividing itself between your nipples.

We lifted you again over the Southern waters, but now
you were the passenger in darkness, of angles, one
with the wheat and the metal you guarded
on the wide water, enveloped by oceanic night.

Today you are mine, goddess whom the giant albatross
grazed with it wingspan extended in flight,
like a cloak of music conducted in rain
by your blind wandering eyelids of timber.

Rose of the sea, bee more pure than dream,
almond-woman who from the roots
of a holm-oak peopled with cantos
made yourself form, force of the nest-filled foliage,
mouth of tempests, delicate sweetness,
that could go conquering the light with its thighs.

When the angels and the queens born with you,
covering themselves with moss, slumbered, fated
to the immobility the dead guard with honour,
you climbed to the narrow prow of the ship
and angel and queen and wave, you were the earth’s tremor.
Man’s shudderings climbed to your
noble tunic with its apple-wood breast.
while your lips oh sweetness! were moistened
by other kisses worthy of your wild mouth.

Beneath strange nights your waist let
fall the pure burden of the ship into the waves
cutting a path through the sombre extent
of overturned flame, of phosphorescent honey.
The wind opened its bag of tempests,
the unbound metal of its groans,
and the light at dawn received you trembling
in the ports, kissing your moist diadem.

Sometimes the trembling vessel heeled
when you halted your path through the sea,
like a heavy fruit that breaks off and falls,
a dead mariner whom the spume,
and the pure motion of time and ship, receive.
And you alone among all the faces
submerged by menace, plunged into barren sadness,
received the scattered salt-brine on your mask,
and your eyes retained the salty tears.
More than one wretched life slipped from your arms
into an eternity of funereal waters,
and the touch of the dead and the living
wore away your heart of ocean timber.

Today we have salvaged your form from the sand.
Finally you were destined for my eyes.
You slumber, perhaps, a slumberer, perhaps you are dead, a dead one:
your motion has finally forgotten the sighing
and the wandering splendour has ceased its journey.
Anger of ocean, blows of the heavens have circled
your proud head with cracks and fissures,
and your face rests like a conch,
with wounds that mark your swaying brow.

For me your beauty holds all of the perfume,
all of the wandering corrosion, all its dark night.
And in your raised breast of lamp or of goddess,
swelling turret, immobile love, life lives.
Salvaged, you sail with me, until that day
in which they let fall what I am into the spume.

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posted by Bishop @ 12:00  
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